Cabizbajos tras el día agotador que han pasado, juntos desde el alba hasta el anochecer, escondidos en cajas apretadas sin respiración, no hay luz parece que la esperanza a tejido un hilo negro para escapar fuera de la nostálgica libertad, por más que intentan no ser los elegidos en la mañana a cada uno le llega la hora, nadie puede decir que no tuvieron su minuto de gloria, acrisolados, abrazados el uno con el otro con la complicidad de la cofradía.
Pobre de ustedes de un lado para el otro embadurnados con miasma del día, de su día, pero como disfrutan la exención del despojo nocturno cuando por fin se ven el uno al otro, ambos agobiados, pero sabiéndose libres, otra aventura más para conversar en su andorga miscelánea, ¿quien los abriga a ustedes? después de haber acogido toda la excursión, moribundo descansan en un rincón del cuarto exhaustos esperando no volver a ser elegidos en mucho tiempo más.
1 comentario:
Exaservado espíritu el de tus letras...me alegro que hayas vuelto a escribir.....ojalá sea en el árbol de la plaza....
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