lunes, 20 de abril de 2009

Nuestro segundo

Corre que nos alcanza el sueño, corre que si nos logra ver no podremos abrazarnos por un instante, es tan difícil amarrarme hoy a tu espalda, tanto por hacer no hay descanso en nuestra calle, cada día más feliz el zumbido jubiloso de la carrera. Corre mi vida que el silencio se agolpa de tanto andar y no quiero perderme nuestro beso nocturno, toma mi mano antes de perdernos el uno del otro hasta la mañana donde todo se muda.

Corre filántropo de lluvia esa copiosa que tanto añoro, corre voy de tras de ti aguardando tu voz en el puente callado de mis reminiscencias, corre antes de olvidar las entretelas únicas… acapara los colores que las ventanas susurran nuestros nombres como inherente coautor de la historia, corre, corre para escondernos y poder morir en ti..


Para el jardinero sin jardin

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